Antes de escribir esta última entrada, me he detenido un rato largo. Más de lo habitual. He releído cosas antiguas; he bajado por este blog como quien recorre una casa antes de cerrarla para siempre. Cada entrada ha sido como abrir un cajón distinto: algunos estaban llenos de ruido, otros de silencio, otros de recuerdos que todavía pesan al tocarlos. No buscaba corregir nada ni cambiar el pasado, solo mirarlo con la distancia suficiente para entender qué fue este lugar para mí. Este blog apareció en un momento en el que no tenía casi nada claro. Ni el cuerpo, ni la cabeza, ni el futuro. Apareció cuando escribir era la única forma que tenía de no sentirme completamente solo con lo que me estaba pasando. Aquí no vine a buscar respuestas, vine a dejar preguntas. A veces muy torpes, a veces muy oscuras. Pero eran mías y necesitaban un sitio donde quedarse. Nunca supe exactamente cuándo esto comenzó a ser mi lugar seguro , pero ahora puedo verlo con claridad. Este blog no fue un p...