Hay días en los que uno ya sabe cuál va a ser la respuesta antes incluso de escucharla. Ayer iba camino del hospital con esa sensación. Intentaba convencerme de que no me hiciera ilusiones, de que era mejor ir preparado para otro "no", porque así dolería menos. Pero, por mucho que uno se repita eso una y otra vez, siempre queda una pequeña parte que sigue esperando que esta vez sea diferente. Una parte muy pequeña, casi escondida, pero suficiente para que, cuando la puerta vuelve a cerrarse, el golpe siga siendo igual de fuerte. Ayer recibí la tercera negativa para entrar en un ensayo clínico. Otra vez. Otra vez las pruebas. Otra vez las analíticas, las revisiones, las llamadas, la espera. Otra vez permitirme imaginar, aunque solo fuera durante unos días, que quizá esta vez habría una oportunidad para cambiar el rumbo de la enfermedad. Y otra vez volver a casa exactamente igual que salí, pero con un poco menos de esperanza. No culpo a nadie. Sé que estas decisiones dependen d...
No sé muy bien por qué escribo esto. Quizá porque llevo tanto tiempo utilizando este blog para ordenar lo que siento que hoy no sabía hacer otra cosa. Esta noche me he sentado en un banco y he llorado durante más de una hora. Sin interrupciones. Sin poder levantarme. Hacía mucho tiempo que no me sentía así. Era como si todo el peso que llevo acumulando durante tantos años hubiera decidido caer de golpe. No era solo por un motivo concreto. Era por todo. Por la enfermedad. Por el cansancio. Por las personas que siento cada vez más lejos. Por la sensación de haber llegado al lugar al que tanto esfuerzo me costó llegar y descubrir que, aun así, sigo sin encontrarme. Mientras estaba allí sentado solo quería que alguien apareciera y se sentara a mi lado. No para decirme que todo iba a salir bien. Ni para buscar soluciones. Solo para no sentir que estaba atravesando ese momento completamente solo. A veces pienso que llevo tantos años intentando ser fuerte para los demás que ya ni siquiera sé ...