Hace unas semanas escribí una entrada titulada "Vivir sin aire" . Era una especie de regreso al principio de este blog, a aquella primera entrada que escribí cuando me diagnosticaron esclerosis múltiple y sentí que alguien me acababa de quitar todo el oxígeno de golpe. Entonces hablaba de una sensación emocional. Años después, aquella metáfora se había convertido en algo físico. Empezaba a sentir que me faltaba el aire, que el pecho se me cerraba y que había momentos en los que respirar dejaba de ser algo automático y se convertía en una tarea a la que tenía que dedicar toda mi atención. Terminaba aquella entrada a la espera de los resultados de unas pruebas médicas. Ya los tengo. Y, aunque llevaba semanas preparándome para escucharlo, creo que hay noticias para las que uno nunca termina de estar preparado. Las pruebas han descartado otras patologías respiratorias, pero han detectado un deterioro importante de mi capacidad respiratoria. Los médicos lo relacionan con la progr...
La primera entrada de este blog se titulaba «Vivir sin aire» . Me resulta extraño volver a escribir esas tres palabras después de todo este tiempo. Entonces eran una metáfora. Intentaba explicar qué se siente cuando alguien se sienta delante de ti y pone nombre a algo que, de repente, sabes que te acompañará durante el resto de tu vida. Esclerosis múltiple. Recuerdo aquella sensación de salir de la consulta y sentir que el mundo seguía funcionando exactamente igual mientras el mío acababa de cambiar por completo. La gente caminaba, los coches circulaban, alguien estaría pensando en qué preparar para cenar y yo intentaba entender qué significaban aquellas dos palabras para todo lo que había imaginado que sería mi vida. Era como quedarse sin aire. Por eso elegí aquel título. Lo que nunca imaginé es que, años después, acabaría volviendo a él porque aquello que entonces era una metáfora se habría convertido en una sensación completamente física. Ahora, a veces, me falta el aire de ver...