Hace tiempo que no escribo por aquí. La verdad es que necesitaba tomar distancia durante un tiempo. Después de tantos meses escribiendo sobre la enfermedad, sobre el miedo, sobre la pérdida de memoria, sobre las personas que han ido pasando por mi vida y sobre todo lo que me removía por dentro, sentí la necesidad de guardar silencio y simplemente vivir lo que estaba ocurriendo. Y han pasado muchas cosas desde entonces. La más importante fue aquel día, el día en que conseguí mi plaza indefinida como profesor en la universidad. Todavía me cuesta escribirlo sin emocionarme un poco. Durante años esa plaza se convirtió en una especie de horizonte, en algo que estaba siempre delante de mí, empujándome a seguir incluso cuando no tenía fuerzas. Mucha gente lo veía simplemente como un trabajo, un paso lógico dentro de una carrera profesional, algo que tarde o temprano acabaría llegando. Pero para mí nunca fue solo eso. Para mí representaba todas las veces que seguí adelante cuando mi cuer...
Quedan cuatro días. Es raro escribir eso y darme cuenta de que ya no suena lejano. Durante tanto tiempo ese momento ha sido solo una idea en mi cabeza, algo que estaba al final de un camino larguísimo y agotador, algo que parecía imposible de alcanzar cuando todo empezó a complicarse de verdad. Y ahora está aquí. Cuatro días solamente para ese día que llevo tanto tiempo esperando, el día en el que por fin consiga mi plaza después de todos estos años y pueda cerrar una etapa enorme de mi vida. Y no sé muy bien cómo me siento. O quizá sí, pero son demasiadas cosas a la vez. Estos días están siendo muy raros. Hay momentos en los que estoy triste, profundamente triste, sin una razón concreta más allá de todo el peso acumulado de estos años. En otros momentos tengo miedo. Miedo a lo que venga después, miedo a enfrentarme a algo tan grande después de haber sostenido durante tanto tiempo la tensión de llegar hasta aquí. Pero, al mismo tiempo, también estoy tranquilo. Y esa es la sensaci...