Hay una pregunta que lleva unas semanas rondándome la cabeza y de la que no consigo escapar. ¿Y ahora qué? Durante años toda mi vida giró alrededor de un objetivo muy concreto. Aguantar un poco más. Resistir un brote más. Superar un obstáculo más. Llegar a conseguir esa plaza que tantas veces he mencionado aquí y demostrarme a mí mismo que la enfermedad no iba a poder quitarme también eso. Lo conseguí. Después de tantos años de esfuerzo, de incertidumbre y de días en los que pensaba que no llegaría, por fin lo conseguí. Y, sin embargo, desde entonces siento un vacío que no esperaba encontrar. Es como si hubiera estado escalando una montaña durante años, convencido de que al llegar a la cima encontraría todas las respuestas, y al mirar alrededor me hubiera dado cuenta de que la montaña termina ahí, sin indicarte cuál es el siguiente camino. Es una sensación extraña, porque debería sentirme satisfecho. Y, en parte, lo estoy. Nadie me puede quitar ese logro ni todo lo que he tenido ...
Este fin de semana me ha dejado agotado. Hay veces que la vida no necesita grandes tragedias para recordarte lo frágil que es todo. Basta con una llamada, una noticia o un instante que aparece de repente para ponerlo todo patas arriba. El viernes por la noche me tocó vivir uno de esos momentos. Acababa de subir a casa después de pasear a mi perro cuando ocurrió. Todo fue muy rápido. Le dio un síncope y, durante unos segundos, me quedé completamente paralizado. No entendía qué estaba pasando. Solo recuerdo la sensación de miedo al entrar de golpe, como si alguien hubiera apagado todas las luces de la habitación. Estaba solo en casa. Me puse lo primero que encontré, cogí las llaves y salí corriendo hacia la clínica veterinaria. Durante el trayecto intentaba convencerme de que no sería nada grave, que quizá era solo un susto, que al llegar le pondrían algún tratamiento y volveríamos a casa. Pero cuando llegué allí y comenzaron a hacerle pruebas, me di cuenta de que la situación era mucho ...