Empiezo a ver el
final. No como algo lejano o abstracto, sino como algo concreto, cercano, real.
Cada vez más definido, aunque todavía no tenga un día exacto marcado en el
calendario. Sé que será en mayo. En un mes. En un mes lo habré conseguido.
Y es extraño
cómo estoy viviendo este momento. Porque desde fuera, para cualquiera, esto
sería simplemente una meta profesional, algo que antes o después iba a llegar,
un paso más, un objetivo cumplido dentro de una trayectoria que parecía
encaminada desde hace tiempo. Pero para mí no es eso. Para mí no es un trabajo.
Es un cierre. Es el último logro que siento que voy a ser capaz de obtener, no
porque no pudiera aspirar a más en otras circunstancias, sino porque sé todo lo
que ha habido detrás de este camino, todo lo que no se ve, todo lo que no se
cuenta.
La gente ve el
resultado, pero no ve el proceso. No ve los días en los que el cuerpo no
respondía, no ve las veces que he tenido que parar cuando lo único que quería
era seguir, no ve el miedo constante a que algo fallara en el peor momento, no
ve lo que significa estudiar, avanzar y mantenerse cuando tu propia cabeza deja
de ser un lugar fiable. No lo saben, y tampoco puedo culparles por ello, pero
yo sí lo sé. Y por eso ese día va a ser distinto, porque para mí no será solo
haber llegado, será haber resistido.
Estos días,
desde la última vez que escribí por aquí, han pasado cosas. Pequeñas en
apariencia, pero importantes para mí. He tenido alguna decepción más, y la poca
esperanza que me quedaba en algo importante en mi vida estos últimos meses
también ha desaparecido. Y eso ha cambiado algo. No de forma brusca ni
dramática, no ha sido un golpe seco, ha sido más bien como cuando algo se apaga
poco a poco hasta que un día te das cuenta de que ya no está.
Es raro cómo me
siento ahora. Físicamente estoy cada vez más cansado, lo noto en todo, en cómo
me levanto, en cómo camino, en cómo aguanto el día. He adelgazado, me siento
más débil, hay momentos en los que el cuerpo simplemente no responde como antes
y eso ya no me sorprende tanto como debería. Pero lo más extraño no es eso, lo
más extraño es la sensación de dentro.
Estoy triste,
pero al mismo tiempo hay una paz que no sé muy bien cómo explicar. No es
felicidad, no es alivio, es otra cosa. Como si, después de tanto tiempo
luchando contra todo, algo dentro de mí hubiera dejado de resistirse, como si
ya no estuviera peleando contra la corriente, sino dejándome llevar un poco,
observando desde fuera todo lo que ha sido este camino. Y en ese estado hay una
calma rara.
No me siento a
gusto aquí, no encajo. Y no es algo que haya aparecido de repente, es una
sensación que lleva tiempo creciendo. Estar en sitios, con gente, en
conversaciones, y sentir que hay una distancia que no se puede explicar del
todo, como si estuviera presente, pero no del todo dentro, como si ya no
formara parte de lo que antes sí sentía mío. Y creo que, de alguna manera, mi
ciclo se está cerrando, no con ruido, no con grandes gestos, sino poco a poco.
Ahora mismo todo
se reduce a una cosa, ese día. Dar todo lo que me queda para llegar ahí, para
que al menos por un momento todo tenga sentido, para poder mirarme y decir que
lo conseguí, que incluso con todo en contra llegué hasta el final. No necesito
más, solo eso.
Y hay algo que
sí me preocupa, mi cabeza. Solo pido que aguante, que no falle en lo
importante, que no borre lo que no debe borrar, que no me quite la posibilidad
de vivir ese momento como merece. Que llegue hasta mayo conmigo, que me permita
cerrar esto siendo consciente, porque después de todo creo que ese día no será
solo un logro, será un punto. Uno muy importante.
Y quizá por eso
no dejo de pensar en My Way. Siempre me pareció una canción lejana, casi
exagerada, como si hablara de una vida demasiado grande para cualquiera. Pero
ahora la entiendo de otra forma. No se trata de hacerlo perfecto, ni de llegar
más lejos que nadie, sino de haber recorrido el camino a tu manera, con todo lo
que ha habido detrás, con cada caída, con cada intento y con todo lo que nadie
ha visto. Y pase lo que pase después, creo que podré quedarme con eso. Que, con
todo en contra, lo hice a mi manera.
Las cartas que
faltan están ya escritas. Llevo tiempo dándoles forma, enfrentándome a cada
palabra y a todo lo que implican. No las he publicado aún porque, de todas las
que he hecho, quizá sean las más duras para mí. Pero las pondré pronto. Porque
si he llegado hasta aquí, no puedo dejar esto a medias.
Comentarios
Publicar un comentario