Han pasado un par de semanas desde la última vez que escribí aquí y, aunque desde fuera probablemente no haya cambiado demasiado, siento que he aprendido a vivir de manera diferente. O quizá debería decir que he vuelto a vivir de una manera que ya conocía demasiado bien. Me he puesto la máscara otra vez. Esa que durante tantos años me permitió seguir trabajando, quedar con amigos, hacer bromas, preguntar a los demás cómo estaban y continuar con mi vida mientras dentro ocurrían cosas completamente diferentes. Durante unas semanas intenté quitármela. Pensé que quizá había llegado el momento de dejar de esconder determinadas partes de mí, de reconocer que no podía con todo solo y permitir que las personas que quiero vieran también aquello que normalmente escondo. Ahora llevo un par de semanas con ella puesta de nuevo y hay algo que me resulta difícil admitir: todo parece funcionar mejor. También la llevo con mi mejor amigo. Quizá eso sea lo más extraño de todo. Durante años fue prec...