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Esta noche

No sé muy bien por qué escribo esto. Quizá porque llevo tanto tiempo utilizando este blog para ordenar lo que siento que hoy no sabía hacer otra cosa.

Esta noche me he sentado en un banco y he llorado durante más de una hora. Sin interrupciones. Sin poder levantarme. Hacía mucho tiempo que no me sentía así. Era como si todo el peso que llevo acumulando durante tantos años hubiera decidido caer de golpe. No era solo por un motivo concreto. Era por todo. Por la enfermedad. Por el cansancio. Por las personas que siento cada vez más lejos. Por la sensación de haber llegado al lugar al que tanto esfuerzo me costó llegar y descubrir que, aun así, sigo sin encontrarme.

Mientras estaba allí sentado solo quería que alguien apareciera y se sentara a mi lado. No para decirme que todo iba a salir bien. Ni para buscar soluciones. Solo para no sentir que estaba atravesando ese momento completamente solo. A veces pienso que llevo tantos años intentando ser fuerte para los demás que ya ni siquiera sé cómo decir en voz alta que soy yo quien necesita un abrazo.

He vuelto a casa con la sensación de que algo dentro de mí se ha roto un poco más. Pero también con otra sensación distinta: la de haber llegado. Puede parecer una tontería, pero esta noche llegar a casa ya era suficiente. No necesitaba resolver mi vida. Solo necesitaba llegar.

Quizá mañana siga sintiéndome perdido. Quizá mañana las dudas sigan exactamente donde están ahora. Pero esta noche no quiero obligarme a encontrar respuestas. Solo quiero reconocer que estoy cansado, que estoy triste y que hay días en los que sostener todo esto pesa demasiado. Y, aunque me cueste creerlo cuando estoy así, también quiero dejar escrito que una parte de mí todavía ha querido volver a casa y abrir este blog para escribir. Quizá esa parte sea hoy mucho más pequeña que el dolor, pero sigue existiendo. Y esta noche voy a intentar escucharla un poco más que al resto.

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