Ha pasado aproximadamente un mes desde que todo empezó a tomar una forma diferente. O quizá “colocarse” no sea la palabra adecuada, porque últimamente tengo la sensación de que hay demasiadas cosas fuera de su sitio. Algunas son nuevas. Otras llevaban muchos años guardadas en algún rincón de mi cabeza y han decidido aparecer todas a la vez. Y luego está la esclerosis, claro. Siempre está la esclerosis. Aunque resulta curioso que, por primera vez en mucho tiempo, haya días en los que ni siquiera es lo que más pesa. La semana pasada recibí otra de esas noticias que hace unos meses me habrían dejado completamente destrozado: me he quedado fuera de otro ensayo clínico. Otra posibilidad que desaparece. Otra puerta que se cierra. Ya he perdido la cuenta de cuántas veces he esperado una llamada, una respuesta o unos criterios que quizá esta vez sí encajaran conmigo. Cada vez me cuesta menos procesarlo. Supongo que uno también aprende a acostumbrarse a las decepciones cuando se repiten lo sufi...